Yoga y Valores en la Sociedad Actual

Vivimos en un mundo cambiante en el que se nos exige estar a la altura de esta renovación en todos los sentidos. Todos esos cambios se reflejan en una forma de vivir frenética, llena de estímulos y de situaciones que muchas veces nos sobrepasan. Creemos que seremos más felices por hacer más cosas y más rápido, y sin embargo día a día nos encontramos con una sociedad más y más enferma que no se preocupa por atenderse interiormente y que busca en el exterior aquello que le haga ser feliz…
 
Afortunadamente también nuestra sociedad es cada vez más consciente de que si queremos ser más felices debemos mirar dentro de nosotros, y es aquí donde el Yoga nos ofrece multitud de herramientas para hacerlo.
 
El Yoga nos invita a mirar con respeto al resto de los seres vivos con los que compartimos este espacio común que es La Tierra y nos invita a hacer un uso responsable de sus recursos.
 
En una sociedad en la que la educación, el mundo laboral, el deporte, las relaciones sociales e incluso familiares, están impregnadas de lucha y competición y ponen siempre a unas personas por encima de otras, el Yoga nos enseña a mirar a los ojos del otro y reconocer que en el fondo no hay separación entre quien observa y quien es observado.
 
Cuando la cultura actual del esfuerzo desmedido del cuerpo y la falta de escucha de sus límites se combina con la desidia y la pereza, el Yoga nos presenta el cuerpo como el templo del alma y nos hace ver que su cuidado es imprescindible para volver a reconocer nuestro verdadero ser…
 
Cuando la práctica del Yoga corre el riesgo de convertirse en una mera gimnasia física o mental arrastrados por la forma de hacer del mundo actual, tener presentes los yamas y niyamas nos recuerda que el fin último y esencial del Yoga no es obtener beneficios diversos como la mejora de la salud sino conocernos a nosotros mismos.
 
Y si la sociedad actual nos incita a buscar la felicidad a partir de los logros, de los bienes materiales o del resultado de nuestras acciones en lugar de abrirnos las puertas de lo que supone vivir la experiencia del momento presente, el Yoga nos demuestra que “hacer” no siempre parece ser la mejor forma de lograr la felicidad, poniendo de manifiesto el valor de “pararse y escuchar” para olvidarse de “llegar” y permitirnos vivir con plenitud el camino, que es el verdadero destino.
 
Y es que una sociedad en la que hablar de espiritualidad parece que ya no nos alimenta y, sin embargo, nuestro espíritu se muere de hambre, es una sociedad que necesita más que nunca un Yoga que sacie el anhelo profundo de reencuentro con nuestra verdadera esencia.
 
Entendiendo que la sociedad no es más que el reflejo de lo que cada uno de nosotros llevamos dentro, la práctica de Yoga sustentada en sus principios y valores suponen una maravillosa forma de transformarnos a nosotros mismos y, por ende, al mundo en el que vivimos.
 
Es por todo ello que consideramos que los valores del Yoga siguen vigentes hoy en día y se hacen más necesarios que nunca.

ANTONIO JAVIER SÁNCHEZ
Profesor de Yoga
Miembro del Comité Organizador del V FESTIVAL DE YOGA DE ALICANTE

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