YOGA Y NUTRICIÓN

La alimentación es el proceso mediante el cual tomamos sustancias del medio externo y las incorporamos como sustancias propias para poder así cubrir las necesidades energéticas y materiales de nuestro organismo. La nutrición comprende el conjunto de procesos mediante los cuales diversas sustancias químicas contenidas en los alimentos y en el medio-ambiente se incorporan a nuestro organismo.
 
Podemos decir que la nutrición empieza donde acaba la alimentación, aunque va más allá del alimento físico ya que nos nutrimos también de energía sutil que absorbemos en mayor o menor medida. Las personas no sólo somos un cuerpo físico. Esto lo vienen demostrando todas las medicinas milenarias que describen tanto sistemas orgánicos como sistemas energéticos (nadis y diferentes cuerpos-envolturas o koshas, según la medicina ayurvédica).
 
Sri B.K.S. Iyengar afirma que el yoga enseñaba que el principio fundamental es ingerir alimentos, no para la placentera satisfacción de los sentidos sino para nutrir al alma que existe en nuestro interior. La comida debe adecuarse a lo que es natural para el ser humano. Nuestra alimentación nos ayuda en nuestra práctica de yoga y es un eslabón fundamental para conseguir el equilibrio cuerpo-mente.
 
Nuestra práctica también puede ser el barómetro de nuestra alimentación: qué alimentos deseamos después de practicar o cómo nos sentimos practicando después de haber comido un tipo u otro de alimento.
 
La importancia de la nutrición en la vida se puede observar en todos los ámbitos donde interactúan el alimento (material y/o energético) y la persona que se nutre. El alimento se convierte en energía y la energía se extrae del alimento. Annamaya kosha (nuestra envoltura física) está hecha por alimento. La Mahanarayana Upanishad describe el alimento (anna) como el requisito primordial sin el cual no se puede desarrollar nuestro cuerpo anatómico hasta el nivel espiritual. “El sol irradia calor que evapora el agua, el vapor se convierte en nubes, de las cuales cae lluvia a la tierra. El hombre siembra y labra la tierra y produce alimento, el cual, una vez consumido, crea la energía que mantiene el vigor. El vigor engendra disciplina la cual fomenta la fe que proporciona conocimiento; el conocimiento confiere saber, y éste aporta la serenidad que crea calma; la calma establece la ecuanimidad, la cual a su vez desarrolla la memoria, que induce al reconocimiento; el reconocimiento trae el juicio que conduce a la realización del “Sí-mismo””. (M.U, 79-15)
 
Las Upanishads dicen: “el Sí-mismo no se puede realizar en un ser débil”. La alimentación es uno de los aspectos importantes a tener en cuenta en nuestra vida cotidiana, comprendiendo como actúan los alimentos en nuestro organismo para despreocuparnos de las enfermedades y de la energía destinada a resolver problemas de salud, dolores y malestares en general para desarrollar nuestro potencial y mantener una mente calmada y enfocada hacia la visión interior.
 
La salud es: “bienestar, ausencia de enfermedad, armonía perfecta en la funciones del cuerpo y del alma de manera que se puedan interiorizar para alcanzar la realización del sí-mismo”.
Integra salud física y salud mental. Se obtiene cultivando la limpieza exterior e interior, la higiene alimenticia, el ejercicio apropiado de los miembros y de los órganos, el equilibrio físico-mental y el descanso.
 
Referente a la higiene alimenticia, no existen pautas o una dieta mejor que otra; la mejor dieta para cada cual se elabora a partir de la observación de las circunstancias, características personales y de lo que conviene en cada momento para evolucionar.
 
Cada alimento, el conjunto de nuestra dieta y nuestro estilo de vida crean determinadas vibraciones en el cuerpo y en la mente según la constitución y condición de cada persona. Lo que le sucede al cuerpo influye en las demás partes de nuestro ser, y por lo tanto la alimentación repercute en nuestras emociones, sentimientos y pensamientos. Y también al contrario, el nivel de calma mental que somos capaces de obtener, influyen en el modo en que nos alimentamos.
 
El Charaka Samhita (1,1,15) dice: la buena salud del cuerpo es absolutamente necesaria para alcanzar los cuatro objetivos de la existencia humana:
dharma (adquisición de méritos religiosos)
artha (riqueza para vivir confortablemente y poder ejercitar la generosidad)
kama (gratificación de deseos lícitos y satisfacción de los deseos)
moksa (esfuerzo para liberarnos del ciclo nacimiento-muerte en este mundo).
 
Sea cual sea el tipo de alimentación que elijamos para obtener salud, es importante asegurar el aporte de todos los nutrientes necesarios. La dieta yóguica debería aportarnos paz interior, ser ligera, muy variada, elaborada con productos de la estación y condimentos naturales medicinales, sin colorantes ni conservantes, a poder ser ecológica; con aporte de glúcidos para mantener una energía constante, fuerte, evitando altibajos y proteínas de buena calidad ya que éstas son importantes para quienes hacen más ejercicio físico. La alimentación se puede usar también para obtener un mayor equilibrio según nuestras características personales o tipología.
 
Las tres gunas
 
Nuestra consciencia y toda la naturaleza, incluida nuestra alimentación, se divide en tres cualidades o gunas.
 
Así las describe y relaciona con la alimentación la Bhagavad Gita:
El alimento que alarga la duración de la vida y la vitalidad, la pureza y la virtud, la fuerza, la salud, el deleite y la felicidad, sabroso y untuoso, sustancial y delicioso, es amado por las personas buenas y virtuosas (sattvicos). (B.G. XVII.8)
 
El alimento amargo, agrio, salado, muy fuerte, picante, acre, seco y muy caliente es el que desean los seres apasionados (rajásicos): engendra malestar y dolor, miedo, pena y enfermedad. (B.G. XVII.9)
 
El alimento que ha sido cocinado con antelación durante más de tres horas, cuyo sabor se ha extinguido, fétido y rancio, hecho con restos repudiados o impuros, que no es limpio, es apreciado por los seres torpes (tamásicos). (B.G. XVII.10)
 
Igual que en el ayurveda, en el yoga también encontramos vitaminas. Patañjali dice que las vitaminas que necesitamos mantener en el yoga son la fe, el valor, la audacia, la absorción y una gran memoria para entender exactamente lo que nos sucede hoy, lo que nos sucedió ayer, anteayer y hace muchos días, con una percepción consciente ininterrumpida. La fe, los alimentos que se consumen, los sacrificios que se llevan a cabo, las austeridades soportadas y los frutos rendidos por cada persona varían según la guna predominante.
 
La mente está formada de una parte más sutil o esencia del alimento que absorbemos. Si nuestro alimento es puro o sattvico, la mente dispondrá de materiales de construcción adecuados para el desarrollo de la claridad y serenidad. La constitución mental de una persona puede deducirse según qué tipo de alimento prefiere según su propio nivel de pureza mental y espiritual.
 
Alimentos sáttvicos:
 
Son los alimentos puros, que aumentan nuestra vitalidad, nuestra energía, nuestro vigor, nuestra salud y nuestra alegría, que son deliciosos, sanos, sustanciosos y agradables. Estos alimentos conceden a la mente calma y pureza, generan ecuanimidad, equilibrio y tendencias pacíficas. Los alimentos sattvicos aumentan la fuerza y la resistencia, y ayudan al organismo a eliminar la fatiga aún en las personas que efectúan un trabajo duro. Los alimentos han de ser frescos y naturales, preferentemente ecológicos o cultivados sin pesticidas ni abonos químicos, no transgénicos, sin conservantes ni colorantes artificiales.
 
Alimentos rajásicos:
 
La alimentación yóguica evita los alimentos rajásicos porque sobre-excitan el cuerpo y la mente. Excitan las pasiones, causan estrés físico y mental, potencian un estado agitado y destruyen el equilibrio del cuerpo y de la mente que son fundamentales para la felicidad.
 
Los alimentos sattvicos, tomados en un mal momento, por ejemplo, a toda prisa, se vuelven rajásicos.
 
Los alimentos rajásicos incrementan la promiscuidad, la cólera, la ira, el egoísmo y la violencia, que son los impedimentos que separan a las personas entre sí y de la Divinidad.
 
Alimentos tamásicos:
 
Los alimentos tamásicos inhiben las capacidades y vuelven inertes y perezosos a quienes los toman. Eliminan los ideales, la motivación en el individuo. Además acentúan la tendencia a las enfermedades crónicas, a la depresión y llenan el espíritu de cólera, oscuridad y pensamientos impuros. Dejar de tomar alimentos tamásicos es el primer cambio que deberíamos adoptar en nuestro estilo de vida.
 
El Charaka Samhita (clásico de la medicina ayurvédica), apunta: “En diferentes grados, la persona sabia debería liberarse deshaciéndose de algunos hábitos insanos; también, en diferentes grados, debería desarrollar hábitos saludables. La adquisición de nuevos buenos hábitos y el abandono de los malos viejos hábitos se ha de llevar a cabo disminuyéndolos por secuencias regulares ordenadas en intervalos de un día, dos días y tres días.”
 
En los Yoga Sutras a continuación, aunque no mencionen el alimento, podemos relacionar la alimentación con el estado de consciencia-salud:
 
“Las causas que obstaculizan la serenidad y la pureza de la consciencia son: enfermedad, inercia, duda, descuido, pereza, gratificación de los sentidos, vivir en un mundo de ilusión, ineptitud para persistir en aquello que se ha emprendido e incapacidad para mantener el progreso logrado.
Además de estos nueve obstáculos, el sufrimiento, la desesperación, la depresión, la inestabilidad del cuerpo y la respiración agitada y laboriosa, suponen distracciones adicionales para la consciencia”.

(Yogasutras 1.30-31)
 
De los Yogasutras, Guruji nos dice: “Aunque el sabio Patañjali nada explica directamente acerca de la comida, creo que implícitamente se refiere a ella cuando habla de sus arquetipos de yama y niyama. La no-violencia, el no matar, no robar, la veracidad, la continencia, y la ausencia de codicia, la limpieza, las oraciones, el contento, la perseverancia en la práctica, la generosidad y la total entrega a la voluntad de Dios son la esencia de las cualidades virtuosas individuales. Éstas conforman los valores del estudiante de yoga”. Si podemos cumplir con las observaciones éticas individuales y sociales (yamas y niyamas), entonces el cuerpo y el alma estarán en paz.
 
Traspasando el alimento material
 
El carácter se ve influido por la alimentación y es igualmente cierto que la práctica de asana y especialmente de pranayama, cambia los hábitos del o de la sadhaka y nutre. La Taittirya Upanishad afirma: “La materia alimenta a todos los seres, por lo cual también se le llama comida o alimento. Distinto de la materia es el Ser interior, que consiste en el aliento. La materia es llenada por él y tiene la forma de persona. Prana es su cabeza (la respiración superior), Vyana (la respiración inferior) es su brazo derecho, Apana (la respiración profunda) es su brazo izquierdo, el éter es su tronco y la tierra su pedestal”. Taittirya Up. (2.2)
 
La Kata Upanishad (5 valli) va un poco más allá: ”Ningún mortal vive del aliento que asciende y desciende. Vivimos de otro aliento en el cual estos dos reposan”.
 
Y la Taittirya Upanishad nos da la respuesta sobre cuál es el alimento primario: la Energía Divina que nos nutre por encima de todo alimento material: “Supo que el aliento es Brahma, pues del aliento surgen todas las cosas; por el aliento, al nacer, viven y en el aliento entran al morir”. Taittirya Up (3.3)
 
Artículo escrito por Agnès Pérez. Directora de la Escuela Macrobiótica Ca l’Agnès y profesora de Yoga Iyengar.
www.agnesperezmacrobiotica.com
 
Bibliografía:
 
1- Yoga, joyau de la femme – Gita S, Iyengar
2- Astadala Yogamala III
3- Bhagavad Gita
4- Mahanarayana Upanishad
5- Taittirya Upanishad
6- Kata Upanishad
7- Charaka Samhita
8- Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali – B.K.S. Iyengar
9- El árbol de yoga – B.K.S. Iyengar